La bioética es un campo relativamente joven en el área de la medicina. Introduce valores y principios éticos más allá del juramento hipocrático, que tienen en cuenta cuestiones relacionadas directamente con las personas y su bienestar, tales como el derecho a una vida y una muerte dignas. Y en cuanto a la gestión de los servicios sanitarios, su distribución, accesibilidad, ejercicio profesional, etc.

Podría decirse que través de la bioética se incorporan los sentimientos y las emociones a un sector eminentemente científico; lo que conlleva un importante avance en la toma de decisiones que afectan a los pacientes y su estado de salud.

Actualmente la bioética se ha convertido en una disciplina en sí misma que abre una nueva vía de conocimiento y especialización.

Definida como la parte del conocimiento humano que trata las cuestiones de la ética y la moral en la conducta de los individuos respecto a la vida, nos centramos en ella dentro del ámbito médico. Warren Reich, preofesor de Bioética en la Universidad de Georgetown (EE.UU.), la describe como «el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y la salud, examinado a la luz de los valores y principios morales”, una acepción bastante ajustada a nuestra área de actuación.

La bioética va más allá de la ética médica y se centra en las cuestiones éticas que surgen alrededor de la vida y la muerte. Por tratarse de temas tan delicados su conocimiento y aplicación como profesionales es muy importante.

Además de la formación al respecto, los profesionales en el ámbito sanitario deben identificarse con una serie de valores no solo a nivel profesional, sino también personal.

Vocación, compromiso, paciencia, fortaleza, respeto, empatía, autonomía, determinación… son algunos de los valores intrínsecos que debe poseer un profesional capaz de garantizar la dignidad de las personas enfermas a su cargo y garantizar así la excelencia profesional en su trato.

La compasión merece una atención especial, ya que es un sentimiento imprescindible para aquellas personas que se dedican a cuidar enfermos. Como algunos otros, si bien este sentimiento no es inherente a la persona, se puede ejercitar. Precisamente a la compasión le dedicaremos un post en particular.

 

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