El cuidado de las personas mayores va mucho más allá de cubrir necesidades básicas. Poner en el centro a la persona, respetar su autonomía, dignidad e intimidad, así como sus preferencias y capacidad de decisión, es clave para ofrecer una atención de calidad. Y es precisamente en actividades cotidianas, como acostar o levantar a una persona, donde este enfoque cobra mayor importancia.
Buenas prácticas para un cuidado más humano
- Respetar sus tiempos y cuidar su intimidad: no apresurar el proceso.
- Mantener una comunicación clara: explicar en todo momento lo que se va a hacer.
- Escuchar activamente y validar sus emociones y necesidades: cada persona es única, con sus propias rutinas, preferencias y gustos.
- Fomentar la autonomía e independencia: favorecer que la persona haga por sí misma todo aquello que pueda realizar. Ella decide.
- Evitar la infantilización: tratar siempre con respeto adulto y dirigirse a la persona por su nombre.
- Humanizar el proceso: se trata de un momento íntimo, por lo que es importante reforzar su seguridad y bienestar.
Cómo levantar a una persona con necesidades de apoyo
Llama a la puerta antes de entrar. Da los buenos días y pregunta cómo se encuentra y cómo ha pasado la noche, dirigiéndote siempre a la persona por su nombre y respetando sus tiempos. Cuida su intimidad y presta atención a sus signos y síntomas básicos.
1. Preparar el entorno
Teniendo en cuenta sus rutinas y preferencias, asegúrate de que haya una buena iluminación y una temperatura agradable. Comprueba también que el espacio esté libre de obstáculos y que las ayudas técnicas necesarias estén accesibles y al alcance de la persona. Y, si a la persona le apetece escuchar música, ponla.
Cuidado profesional en casa
Contar con apoyo profesional en casa puede marcar la diferencia en la seguridad y tranquilidad de toda la familia.
2. Informar y comunicar
Antes de actuar, habla con la persona. Es ella quien dirige la actividad:
“Vamos a levantarnos, ¿te parece bien ahora?”
Esto refuerza su control sobre la situación y fomenta su independencia en la toma de decisiones.
3. Facilitar la participación
Anima a la persona a moverse por sí misma. Conociendo sus fortalezas y capacidades, podemos adaptar la actividad para potenciarlas. Utiliza una comunicación cercana y explica en todo momento lo que se va a hacer.
Aprovecha el entorno conocido para aportar seguridad y reforzar su identidad.
4. Ayudar en la incorporación
Si necesita ayuda:
- Colócate cerca y adopta una postura estable.
- Utiliza técnicas seguras de movilización y/o ayudas técnicas.
- Permite que permanezca sentada unos segundos y respeta su tiempo.
- Con apoyo, si es necesario, ayúdala a ponerse de pie y comprueba su estabilidad antes de iniciar la marcha.

En el momento de acostar a la persona
En el momento de acostar a la persona, debemos tener en cuenta todas las pautas mencionadas anteriormente: fomentar su autonomía, respetar sus tiempos e intimidad, evitar la infantilización, comunicarnos con claridad y validar sus emociones y necesidades.
Acostar o levantar a una persona mayor no es solo una tarea asistencial; es una oportunidad para cuidar desde el respeto, la empatía y la dignidad. Aplicar el modelo de Atención Centrada en la Persona significa reconocer su historia, sus decisiones y su manera de vivir, incluso en los momentos más cotidianos. Porque cuidar no es hacer por la persona, sino acompañarla de la forma más humana posible.
Lorena Penacho y Olga Ramos
Terapeutas ocupacionales de Fundación Rey Ardid



